Sobre las condiciones para que haya pecado

 

26 de diciembre de 2018

Estimado Padre: aprovecho para realizarle otra consulta: en nuestra comunidad estamos tratando el tema de los mandamientos en detalle y profundidad basados en los catecismos de la iglesia católica y otros libros (Santo Tomas y Royo Marín).

Respecto de cuando hay pecado sabemos se deben cumplir tres condiciones: 1) materia, 2) conocimiento y 3) consentimiento.

La duda surgió con el consentimiento a partir de un interesante ejemplo que escuchamos de un sacerdote.

El ejemplo es el siguiente: en la segunda guerra mundial como sabemos las SS y La Gestapo nazi perseguían a judíos y esta persecución llego hasta Roma. En varios monasterios e iglesias los monjes y sacerdotes escondieron a judíos perseguidos y cuando los nazis golpeaban a su puerta y preguntaban a estos si había allí judíos estos respondían que no.

Respecto de si hay pecado podemos decir que la primera condición se cumple porque hay materia, objetivamente estaban mintiendo en su repuesta, también se cumple la segunda condición porque hay conocimiento ya que es claro que sabían que estaban mintiendo. Ahora, este sacerdote dice que no había consentimiento, pero no explica por qué. Entiendo que el consentimiento tiene que ver con la libertad de la voluntad, ¿podemos suponer que en este caso esta libertad estaba afectada? Que nos puede agregar para esclarecer un poco más este tema.

Desde ya muchas gracias.

Carlos. AMGD.

 

Respuesta del Padre Horacio

Querido Carlos: la respuesta sobre “la mentira” es que el malvado no tiene derecho a conocer la verdad. No todo el mundo tiene tampoco el derecho de conocer ciertas verdades o hechos.

Cuando no existe un derecho a saber tampoco existe un derecho a averiguar.

Por lo tanto, es lícito responder con parte o no todo.

Nadie tiene derecho (excepto el fisco) a conocer tu privacidad financiera. Si alguien te pregunta cuánto ganas, o qué edad tienes no mientes si expresas cifras menores que las máximas reales. 

Uno puede decir que “no está en casa” porque se sobreentiende que no está “disponible” para atender. 

Nadie está obligado a responder a extraños acerca de sus asuntos afectivos o de conciencia. No miente eludiendo responder a preguntas que el que pregunta no tiene derecho y a quien no se le debe respuesta en justicia.

Los moralistas casuistas hablan de “restricción mental”. 

Padre Horacio. AMGD

 

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