Sobre la parábola del trigo y la cizaña y los males en la Iglesia Católica

 

15 de noviembre de 2018

Estimado Padre:

Muchas gracias por su pronta respuesta. Sus palabras sin dudas han puesto luz a este dilema que tengo. No solo luz, sino que hasta me han dado un cierto alivio y quitado una especie de carga en las palabras “Parecería que el Señor nos enseña a que querer remediar estos males no sólo es imposible sino perjudicial”.

Reflexionando sobre esto en el pasaje del evangelio al que se refiere (Mt 13 24-52) pude ver que me sucede a menudo caer en la tentación de querer remediar estas cosas por las solas fuerzas propias cuando en realidad debo crecer en humildad aceptando mis límites y a la vez el gran misterio de la acción de Dios, por supuesto sin dejar de señalar a través de la corrección fraterna, por caridad los errores o desvíos que uno pueda ver.

Sus palabras han sido muy claras y me han ayudado mucho a ampliar el panorama ya que a veces uno se encierra en una idea, o en su propia idea y es necesario una ayuda intermedia para salir de esa situación como en este caso.

Anoche realizamos la reunión de la comunidad, aprovechamos para compartir la consulta y su repuesta y ha sido de mucho provecho para todos, ya que era un tema que veníamos discutiendo con opiniones encontradas. La mayoría de los integrantes viene de los distintos movimientos mencionados.

Carlos. AMGD

 

Respuesta del Padre Horacio:

Estimado Carlos:

Cuando se trata de los males de la Iglesia me llama la atención que se olvide la parábola de la cizaña. Quiero llamar la atención sobre uno de los personajes de la parábola: “El enemigo que la siembre por la noche”.

Hay que contar con las infiltraciones que ha padecido la Iglesia en todo el siglo pasado, a la vez que fue el siglo de mayor matanza de católicos de toda la historia de la Iglesia.

En la década de 1920 se celebró en Montevideo un congreso de protestantes que planearon la descatolización de Hispanoamérica y entre otras cosas proyectaron la Asociación Cristiana de Jóvenes y la invasión misionera de las sectas. Sólo un ingenuo puede pensar que eso sucedía sin la colaboración de los servicios de inteligencia de USA. USA intervenía en el Caribe ya con la guerra en Cuba y Filipinas, la expropiación de Puerto Rico, etc. Pero todo esto se estaba gestando desde la doctrina Monroe en 1848. Recordemos que Sarmiento (Y José Pedro Varela en Uruguay) viajan a Estados Unidos y allí son adoctrinados por la masonería a una con los protestantes masónicos.

En los años 1910-20 Rubén Darío, José Enrique Rodó y otros alertaban sobre la penetración cultural de Estados Unidos.

En 1920 se desatan en México dictaduras anticatólicas inducidas desde USA por una conjunción judeo-masónico-evangélica. Y es aplastada la insurrección cristera. En esos años llegan los influjos del comunismo soviético. Trotsky es asesinado en México. En los años treinta en Uruguay hay atentados contra Iglesias, es baleado el arzobispo de Montevideo y se frustra ese mismo día el asesinato de los dos obispos restantes.

En 1920, (por confesión de un agente comunista que se convierte (?) en los años 1950 (pero que pudo ser un agente de la CIA fundada en 1947) confiesa a Mons. Fulton Sheen que ella (los rusos y no los americanos, ya que son los años de la guerra fría) había infiltrado mil agentes en los seminarios de USA que eran de izquierda y gays.

Podría seguir la enumeración. Pero bastan estas evocaciones para ponerle un rostro histórico a ese nocturno enemigo que siembra la cizaña. El consejo mundial de las Iglesias que apoyó y subsidió las guerrillas, la banca judeo masónica que financió la revolución soviética. Ese es el rostro histórico del nocturno sembrador de cizaña. Y contra él y contra los resultados de esa siembra, no se puede hacer nada. Hay que dejarlo todo a los ángeles que vendrán a la siega. Y mientras tanto ser buen trigo de Cristo que produzca lo más posible.

Padre Horacio. AMGD

 

 

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